

fernando alonso barahona – Buscar con Google
PEDAZOS DE TIEMPO : ALONSO BARAHONA, FERNANDO: Amazon.es: Libros
Para lectores y profesionales de la escritura, psicología, filosofía…
«Pedazos de tiempo» no solo se lee: se siente. Es una novela que atraviesa lo visible y lo invisible, lo que recordamos y lo que inventamos, para construir una historia profundamente humana.
Amor, deseo, identidad y misterio se entrelazan en un relato que conmueve por dentro y despierta preguntas que todos nos hemos hecho alguna vez.
«Pedazos de tiempo» es una novela que se queda más allá de su lectura. No solo busca emocionar: invita a pensar, recordar y sentir. Y en ese cruce entre lo vivido, lo deseado y lo soñado, el lector encuentra, quizá, un pedazo de sí mismo.
Con una narrativa delicada y atmosférica, el autor nos invita a mirar el alma a través de la ficción.
Un libro para quienes disfrutan emociones verdaderas, palabras que laten y personajes que respiran más allá del papel.
Desde luego, esta novela se ha llevado pedazos de mi misma y los que seguiré encontrando.
Intriga con un pulso imparable
“Pedazos de Tiempo” mezcla suspense, tecnología y personajes de gran calado. Vanessa rastrea huellas virtuales de Luna Azul desde Madrid, Valle de Arán, Lyon hasta Los Ángeles y Roberto lucha por recomponer su confianza en un mundo plagado de perfiles falsos. El ritmo es trepidante, y el contraste entre paisajes rurales y metrópolis digitales crea una atmósfera única. Absolutamente recomendable para quien busque un thriller contemporáneo de primer nivel.

NOVELA “PEDAZOS DE TIEMPO” de Fernando Alonso Barahona
Por Silvia Robledo
Con la cita inicial de Alejandra Pizarnik: “Señor, la jaula se ha vuelto pájaro,
Qué haré con el miedo.” Fernando Alonso Barahona nos previene de la obra.
La lectura se siente a través de las emociones, te sumerge, cada lector puede identificarse en cualquier estado de emoción, situación, personaje… Yo, particularmente, a pesar de ser Roberto el protagonista me he sentido como si fuera otro personaje, en mi caso el de Vanessa. ¿Sentirá cada lector leer la novela como el narrador Roberto, como la misteriosa, obsesionada y escurridiza Luna Azul o cualquier otro personaje? Si es así, el autor, Fernando, habrá conseguido que cada uno vivamos las experiencias como propias y diferentes a otro lector.
Fernando, hace una apuesta segura sobre el protagonista Roberto siendo este un profesional, al igual que el autor, de la literatura, filosofía, historia, arte, cine, entre otras disciplinas y con conocimientos legales, para dar paso a las descripciones y detalles bien introducidos dentro de la novela, formando una literatura sugerente y una congruente construcción de personajes, como la detective Vanessa (intuitiva, recordando a Sherlock Holmes); así como la recreación en los pasajes de la seducción, pasión, mentiras, secretos, intriga, suspense, amor, desamor, miedos, locura, angustia… que irán transcurriendo y desvelando a lo largo de la novela.
Las pinceladas en momentos claves de la obra: «La montaña mágica» de Thomas Mann, casi nos obliga a su lectura para ser recomendada o entender el porqué de cada cosa, siempre reflexiones propias del autor.
Bien sabe el autor, Fernando, utilizar los recursos literarios y su habilidad en la escritura.
Descripciones de sitios, profesiones, historias, personajes… utilizando un lenguaje dulce, romántico, sensual y envolvente con el uso de consonantes suaves y para descripciones, también, de sitios, profesiones, personas o momentos de conflictos, acción o estados emocionales negativos, el uso de consonantes duras y abruptas pareciendo cortar el hilo con esa prosa ruda y a veces más breves que en las dulces, románticas y sensuales.
¿Será para despistar al lector llamado este recurso literario?
¿Será que el autor lo siente así, sacando a relucir la independencia entre lo más sensible, romántico y lo que no lo es, dejando ver cómo es realmente el autor?
¿O sencillamente, quiere que veamos a Roberto, el protagonista, que es tal cual se muestra?
Las citas de diversos autores conocidos al principio de cada capítulo nos desvelan las emociones que dan el mismo capítulo potenciando el interés por lo que se va a leer a continuación.
Pueden parecer citas metidas a calzo, pero más bien son citas como reflexiones narrativas y filosóficas para que el lector piense, como si tuviera que tomar una pausa antes de continuar leyendo la novela o bien sean utilizadas como pie de realidad, sea como sea y cuadre o no cuadre, obliga al lector a pausar la lectura para reflexionar y que cada uno pueda identificarse con la cita y/o con lo que está leyendo en la novela.
Conociendo al autor, Fernando Alonso Barahona, con amplios conocimientos de filosofía, literatura… no dudo que dichos conocimientos los pongan al servicio de lector con las intenciones y objetivos mencionados anteriormente.
Incluso referencias a sus propias obras literarias, camufladas en frases que bien pueden pasar desapercibidas, como su anterior novela: «Figuras en un espejo», que bien podría ser la antecesora de esta novela. O bien colándose el autor, como Alfred Hitchcock en sus películas, paseando por las letras de Roberto.
Los personajes son los que dicen ser, o no; son cambiantes, guardan secretos que hará hilar toda la historia.
No puedo obviar que el estilo de escritura de Roberto es igual o similar al autor. Lo que me lleva a pensar que si el protagonista es el autor, ¿sabrá ya quién es Luna Azul? Y si es así ¿por qué le utilizó y para qué? Y lo peor, aunque el final haya sido «aparentemente cerrado» puede ser que actualmente bajo otros perfiles falsos Luna Azul siga buscando sus objetivos, incrementando de esta forma al autor el temor y angustia ante el desconocimiento de cuáles serán esas intenciones y hasta dónde estará dispuesta a llegar.
El no saber da lugar a pensar en lo peor, en malas intenciones. ¿Cómo confiar en alguien? ¿Cómo hablar con alguien si quizá esté todo orquestado por Luna Azul o quien se haga pasar por ella? Lo que es evidente, es que esa persona existe en realidad.
Una novela basada en hechos reales mezclada con ficción. Y aunque el autor nos permite intuir, no sabemos cuáles son los hechos reales o los que no lo son. Dejando al lector que forme parte de la historia e interpretando sus conclusiones.
Una novela actual, donde las redes sociales pueden ser juegos virtuales peligrosos, suplantaciones de identidad, mentiras, engaños, obsesiones, fantasías, deseos… Realidad virtual.
El autor hace referencia a la advertencia que hizo Ortega y Gasset: “si no salvo mi circunstancia, no me salvo yo”, frase que se apropia el protagonista, Roberto. De un modo más o menos perceptible, todos los caminos del pensar llegan, de una forma desacostumbrada, a través del lenguaje. Heidegger casi lo hubiera adivinado. Otra referencia que utiliza el autor.
Lo que está claro es que estamos ante una obra literaria de gran calibre tanto de estructura como de recursos literarios así como el juego de los mismos donde el autor ha puesto a su servicio, una vez más, todos sus conocimientos, dejando al lector con una lectura sencilla y con reflexiones al aire, disfrutando del arte, historia, paisajes y momentos… «pedazos de tiempo» de intriga, suspense, de amor, de desamor, de no saber o saber… todo como la misma realidad, en cualquier «pedazo de tiempo» el lector se puede sentir identificado con hechos o emociones.
El uso de los recursos narrativos utilizados por el autor enriquece la historia y mantiene el interés del lector como «el narrador» con una estructura de personaje y posiblemente, también circular, añadiendo recursos como “flashbacks” y «flash forward», con personajes complejos y cambiantes.
Con un lenguaje con figuras literarias (citas, fragmentos, escritos… de autores conocidos; símiles, metáforas… entre otras) con objetivos intencionados, como avisos, reflexiones, pausa, sentir las experiencias, pensar en el siguiente paso o dudar de lo anterior.
Las conversaciones de los personajes son breves o largas, perfectamente medidas, afirmando o negando datos, creando más misterio e intriga.
Así como el juego de la utilización del ritmo a veces muy breve, escueto y tajante; y otras veces, dando a lugar al deleite temporal creando una montaña rusa de emociones y sumergir al lector en la propia historia.
Nota
Una parte del escrito de Luna Azul deja ver una de las montañas rusas de emociones: «He comprobado que toda la fantasía era puro desvanecimiento, las historias con detalle de los flecos de su vida no cuadran ni poseen entera coherencia, salvo hechos aislados o la residencia del fin de semana… Un saludo desde las sombras de la angustia.»
Nota:
Desde el punto de vista filosófico, desde mi humilde opinión sin ser especialista en filosofía, el autor se basa en la «Teoría de la correspondencia» propuestas iniciadas en su momento por Platón, Aristóteles y Sócrates.
Si nos vamos preguntando llevados por el hilo de la narrativa «guiada» del autor sobre la existencia o no de situaciones, momentos, personajes… de pedazos de tiempo, de la realidad o no, de cómo lo vive cada personaje, donde podemos plantearnos con sus pensamientos e identificarnos de forma reflexiva la novela «Pedazos de tiempo», me lleva a las diversas teorías de más filósofos como Unamuno, Ortega y Gasset, Julián Marías, René Descartes, Søren Kierkegaard, Martin Heidegger, Jean-Paul Sartre, Gabriel Marcel, David Hume, Immanuel Kant, G.W. F. Hegel, Nikolai Hartman, entre algunos más.
Una novela que bien puede ser leída en otros momentos de nuestra vida y observar que es diferente a la lectura inicial o posteriores.
Incluso, Fernando, el autor, en palabras de Julia dice:
«Mundos imaginarios que hacen más la realidad. ¡Qué inmensa verdad dibujada con paradójicos mimbres de ficción! ¿Acaso la verdad no es belleza? Un poeta lo escribía así y Roberto lo repetía de vez en cuando. Eva Keats. Y añadía que era lo único que merecía la pena saber.»
Para mí, es el escrito que resume y brinda la esencia de la novela de Fernando, la búsqueda de la verdad.


