EL AMOR VENCE A LA MUERTE

EL AMOR VENCE A LA MUERTE

“Tu a quien amo, no morirás jamás “
GABRIEL MARCEL

En “La habitación verde “ obra maestra de Francois Truffaut el protagonista ha creado un altar personal para rendir homenaje a los amigos muertos . Es una película transida de muerte y de belleza .
Jennifer Jones llora al acudir a “La colina del adiós “ donde su amante (William Holden ) ya no podrá acudir porque ha muerto en la guerra . Pero el amor permanece, es tan maravilloso amar .
La ultima noche de los sitiados en El Alamo de John Wayne impresiona . Todos saben que van a morir . Uno de ellos musita “ Creo en un Dios Todopoderoso, todo clemencia y todo sabiduría . Y creo que el bien saldrá triunfante y quedará derrotado el mal . Y creo y confio en el más allá “ .

Los amantes vencen a la muerte en Primavera (Nelson Eddy y Jeanette MacDonald ) y en Tres camaradas ( Robert Taylor, Margaret Sullavan ). La gloria del sacrificio hará que el romano Fredric March acompañe al martirio en el circo a su amada cristiana (Elissa Landi ) en El signo de la cruz de Cecil B. de Mille . Y recordamos Danza para los amantes muertos, de Basil Dearden, Moonfleet , de Fritz Lang ,  Jennie , de Wiliam Dieterle  o la despedida de Tyrone Power en La historia de Eddy Duchin, de George Sidney . Los recuerdos no vividos de Los ojos perdidos, de Rafael García Serrano, la emotiva y desgarrada “Sin un adiós “ con Raphael o la fugacidad de la vida en   El puente de Waterloo , de Mervin le Roy.

La muerte es una deuda que tenemos con Dios, si la pagamos hoy no la deberemos mañana “ dice Cary Grant – siguiendo a Shakespeare – en Solo los angeles tienen alas , de Howard Hawks .


La resurrección de la carne hace palpitar Ordet, obra maestra de Carl T. Dreyer y las sombras del desvanecimiento recorren las imágenes bellísimas de obras de arte como Siete mujeres de John Ford, Vértigo de Alfred Hitchcock  (Kim Novak y James Stewart ) , Laura de Otto Preminger (Gene Tierney ) o la escena final impresionante de El Cid , de Anthony Mann con Charlton Heston cabalgando hacia la inmortalidad .
El amor siempre vence a la muerte .

Julian Marías señaló que la mortalidad es hasta tal punto una determinación de la condición humana , que la palabra “ mortal “ se emplea como sinónimo de “ hombre “ .
Mortalidad no es sólo que se puede morir, sino que se tiene que morir, aunque no se sepa el momento; de ahí la certeza de la fórmula mors certa, hora incerta.

El punto de partida es una prolongación coherente de la filosofía de la razón vital. A mí ( a cada uno de nosotros) nos acontece biográficamente la muerte, y como toda narración biográfica va siempre hacia delante, dinámicamente, también irá así la vida perdurable.
Estas serían sus principales coordenadas:
Simultaneidad sobrenatural de las edades
¿A qué edad se resucita ¿ ¿Porqué no pueden salvarse las edades? La conservación de todos los caracteres de cada edad resulta esencial para la perfección de la vida.Marías cuenta una anécdota sugestiva: casi al borde de los cien años, en sus últimos meses, el gran Ramón Menéndez Pidal le preguntaba: Marías, ¿cree usted que podré ver a los juglares?
Se entiende que en su condición histórica auténtica, la medieval, el mantenimiento simultáneo de las edades supondría la permanencia de la historia universal, porque si la historia desaparece, nosotros mismos perderíamos parte esencial de nuestro ser.

Visión argumental
El argumento de nuestra biografía no se detiene con la muerte, sino que continúa, aunque de forma diferente. Por eso, la vida perdurable no tiene por que ser una situación permanente, estática, sino inagotable pero argumental y evolutiva. Además, sólo Dios es Eterno, nunca el hombre.
Realización simultánea de las trayectorias
Todos los caminos y posibilidades que se alumbraron en nuestra vida como auténticos, pero que nuestra limitación empírica impidió, tal vez podrían ahora realizarse. Como escribe Marías, ésta sería la forma suprema de felicidad.
Conservación de las relaciones personales

Si la vida perdurable es nuestra vida ( si no lo es, la perduración interesaría más bien poco), parece lógico pensar que en ella reconoceremos a las personas, sobre todo a las amadas. Puede creerse que la presencia de Dios basta, pero, ¿ por qué limitar la felicidad plena produciendo comparaciones absurdas? ¿No se ama a Dios en la tierra a través, también, de los hombres?
Marías escribe: Desde Dios amaríamos más que nunca, en forma de posesión plena, a las personas amadas.

Amar es vivir .  Ama y haz lo que quieras  (San Agustín )  ,  Amor est omnia proclama la magistral película Gertrud, de Carl T. Dreyer .

Qué más se puede decir .

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